viernes, agosto 05, 2005

Aromas de ciudades

Me marcó vivir por algunos años en dos países con tanta fuerza como México y España. Ambos tienen tanto que decirnos. Los países –o por lo menos, las ciudades- tienen olores particulares. La cultura de cada lugar, más que libros, me trae estimulantes aromas, colores, sonidos. En España, Cáceres, Badajoz, Barcelona, Sevilla y la magia de Granada.

Por ahora hablemos de México, Monterrey, Guadalajara, el océano en las montañas que es el DF. Cada ciudad me trae recuerdos de recorrerlas, vivirlas. Ciudad de México es una mezcla confusa de primer mundo, de edificios de cristal, barrios residenciales, comercio cosmopolita, clásicos rincones coloniales, pero también salpicada de mercados indígenas, como el Mercado de La Merced, cuyo origen se pierde más allá de la frontera de la memoria, donde señores en traje de negocios tranquilamente en la calle se alimentan de recetas milenarias, aromáticas y coloridas.

El DF tiene color de pimientos y de la más vasta diversidad de chiles. Tiene de fiestas continuas y de comidas de negocios interminables. Tiene de raza viajando en metro, camión o bocho, colgando la vida de ida y de vuelta a sus chambas, pero sin perder la alegría y la cordialidad, así “jodidos pero contentos”, que la vida es para disfrutarla. Por eso la fiesta es hasta el fondo. No hay mayor multitud que viernes de quincena por Insurgentes, o donde quieras que te metas en el DF.

Visité el DF en Enero pasado, tres años después, y ahí estaban todos sus aromas y colores. El DF tiene olor y color de mercadillo, y eso se extraña. El tibio frío del invierno, el húmedo calor del verano, la atmósfera eléctrica y el chaparrón de cada atardecer, la frescura del paseo nocturno. Hay que reivindicar el nombre de Ciudad de México. No quiero exagerar, pero escribo México y me sale “máxico”, de veras.

Pronto estaré en ricardoroman.cl

4 Comments:

Blogger Pampino said...

Estimado Ricardo:
Al momento de comenzar a leer tu artículo, se me viene inmediatamente a la memoria el olor a caliche y yodo de mi querida oficina salitrera Pedro de Valdivia en la cual nací. En tus palabras aprecio que por medio del olfato te abordan los hermosos recuerdos de tus estadías en México y España. Parece mentira, pero un sentido medio atrofiado y poco utilizado y valorado por la raza humana como es el olfato, permite gozar de mejor memoria que la que tenemos en el cerebro. Así es, por medio del olfato nos trasladamos con facilidad a los episodios buenos y no tan buenos de nuestra historia en diversos lugares.
Al mismo tiempo, tu artículo me trae a la mente que el olfato fue parte de una historia muy bien lograda, la que leí hace mucho tiempo y que permite percibir a este sentido tan dejado de lado, desde una perspectiva absolutamente distinta, despertándolo irremediablemente a través de la novela escrita por Patrick Suskind llamada “El Perfume, La Historia de un Asesino”, que tal vez sea uno de los libros más terriblemente sensuales y apasionantes de la literatura universal, que nos lleva al encuentro de una mente asesina y brillante, una mente elegante y sutil, pero desprovista de toda moralidad. Tremendamente inquietante, sin duda, pues une la monstruosidad de la realización de un deseo con el placer que eso puede producir, y todo por medio del olfato.

Saludos cordiales.
José Miguel Canales
www.pampino.blogspot.com

11:38 PM  
Blogger yhallo said...

Olores en México, en la pampa y yo que los solventes han ido minando poco a poco las dendritas de mi cerebro, una vola MIA no se preocupen, si hay algo que me apasiona es sentir los aromas de mi tierra la yerba del campo el rocío de la manguera en nuestras polvorientas aceras.

12:14 PM  
Blogger Lorena Araya Torres said...

Te acuerdas del olor a naranjos que circula por las calles de Granada?. Recuerdo el olor a lavanda y rosas rosadas del Parque Federico García Lorca, el olor a pinos de Concepción. El olor a leña quemada del fuego de Vilches. El olor del Río Tajo y de los jacarandás. El olor a eucaliptus de Punta de Tralca.

2:03 AM  
Blogger ARICA, un lugar en el mundo said...

Disfruté leyendo tu artículo.
Hacía tiempo que no sabía nada de ti. Veo que sigues escribiendo mucho.
A mi también me gusta eso que emana desde España y México...es como inexplicable, de esas películas me alimentaba yo cuando era chica.
Podrías publicar algo de música de flamenco?
cariñosos saludos

6:33 PM  

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